sábado, 2 de abril de 2016

4. Agua

La vida del planeta se origina en las aguas y de allí surge para habitar la tierra seca. De manera similar nuestra vida se gesta en un globo de líquido amniótico, salado como el mar primordial, para emerger después al mundo y al relato de nuestra vida. De este periodo conservamos atrapadas en el cuerpo o la memoria inconsciente, las emociones de la madre: su alegría, su amor o sus angustias, incluso alguna memoria. El intercambio entre la madre y el hijo crea una impronta emocional que colorea el modo de percibir. Conocer estos aspectos de uno mismo puede explicar formas de bloqueo o sufrimiento crónicos. Sanar implica sentir dolor emocional y transformarlo en compasión. El conflicto se disuelve si cambia el modo en que se interpretan sus causas.