sábado, 2 de abril de 2016
Texto bajo la tapa
El verdadero viaje es interior: consiste en aquello en que la experiencia nos transforma. Hagamos de la vida un buen viaje, proyectando el más rico itinerario imaginable para esta aventura multidimensional que se abre a la conciencia. El despertar, la plenitud, la lucidez, la confianza, el amor…
Vamos a encontrar entonces, uno de los grandes misterios de la vida, en el hecho de que cada objeto, persona, o situación, con la que nos identifiquemos emocionalmente y resonemos, por afinidad o por rechazo, corresponde a un arquetipo; un reflejo exterior de nuestro mundo interno, que viene con un desafío y un enigma ¿dónde vas a situarme, qué vas a hacer conmigo?
Los arquetipos son trozos vivos de experiencia. Reflexionar sobre el modo en que se relacionan entre sí, nos permite entendernos mejor a nosotros mismos; adquirimos la capacidad de liberarnos de condicionamientos, para alcanzar en el presente nuestra integridad como seres de conciencia.